Últimos retoques en la Plaza Redonda

La remodelación de la Plaza Redonda (Valencia), en la que se han invertido casi seis millones de euros, entra en su recta final y podría ser inaugurada al público antes de que termine el mes de julio, tras cinco años de trámites, planes especiales y convenios. Según el concejal de Urbanismo del Ayuntamiento de Valencia, Jorge Bellver, ha sido “una obra muy complicada”, debido a la “propia singularidad de la plaza” por su ubicación.

También ha habido condicionantes patrimoniales, arquitectónicos y de ingeniería, junto a las obligaciones impuestas por el propio Ayuntamiento, como que se mantuviera la actividad de los comercios de la plaza durante las obras. Uno de los elementos más llamativos de la remodelación es la cubierta, dividida en cuatro sectores con 84 piezas de vidrio tratadas de forma que solo traspasa un 12% de los rayos solares.

El coordinador de la obra y responsable del estudio de arquitectos Vetges Tu i Mediterrània, Tito Llopis destaca la renovación de las instalaciones de alcantarillado, luz, agua potable, telefonía y gas, además de la restauración de la fuente y la renovación de los locales y de la fachada circular del edificio que rodea la plaza.

Estos días se están dando los últimos retoques para concluir lo que será un espacio comercial en el centro histórico de la ciudad. Acabar el pavimentado y la carpintería de los puestos de venta, sellar las juntas de la cubierta con silicona, finalizar la restauración de la fuente o disponer el nuevo alumbrado son algunas de las tareas pendientes para esta zona que pretende una especial promoción de la artesanía valenciana bajo una misma imagen corporativa. Para ello se ha puesto especial cuidado en el diseño de los puestos de venta, la carpintería y la homogeneización de la cartelería.

La Plaza Redonda fue construida en 1840 por Salvador Escrig. El textil y la cerámica valenciana han estado ligados a su actividad comercial desde entonces. Antes de su construcción, ese mismo espacio acogía la Plaza Nueva o del Cid. El cambio de nombre fue consecuencia de la recomposición de la zona. En 1859 se instaló la fuente del centro, a la que se llega desde cuatro accesos asimétricos. Bellver considera que “lo que se está haciendo en la Plaza Redonda desde el punto de vista de la ingeniería, de la arquitectura y de la obra de urbanización es una filigrana”.

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