Deporte y naturaleza en Madrid

A menudo, al hablar de Madrid la gente entiende por tal a la ciudad capital de España, sin pensar en todo lo que la Comunidad Autónoma de Madrid puede llegar a abarcar. Las zonas de la sierra madrileña esconden rincones muy bonitos que tanto en verano como en invierno ofrecen alternativas de ocio muy interesantes.

Una de las actividades más divertidas que se pueden hacer en plena naturaleza cuando se está en grupo es sin duda el paintball. Aunque este juego es incluso deporte federado en gran número de países y se llevan a cabo importantes competiciones, para la mayoría de la gente es una forma muy divertida de pasar un día diferente con los amigos.

El paintball en Madrid, al igual que en cualquier otro sitio, como diversión es diferente al deporte de competición aunque sin duda es muy reñido. En esta ciudad se pueden encontrar diferentes campos, destacando tres de la empresa Action Live por su gran diversidad y por su estupenda localización geográfica ya que tienen una finca en la sierra oeste, a la altura de Villalba, otra en Soto del Real y una última muy cerca del centro urbano, en Navalcarnero.

Paintball en Madrid

Tipos de juegos

Hay varias maneras diferentes de jugar, dependiendo del espacio y del escenario en el que se lleven a cabo las partidas. La forma más clásica de jugar es hacerlo con doble bandera. Cada equipo tiene su base y en ella hay colocada una bandera. Gana el equipo que sea capaz de robar la bandera de los rivales y llevarla a su base… o el que antes elimine a todos los contrarios.

La ventaja de jugar en un entorno natural es que árboles, rocas y zanjas del terreno son los parapetos y escondites perfectos. Respirando aire puro y disfrutando del campo en toda su esencia, los participantes se arrastran, corren y persiguen a aquellos “enemigos” que han tenido la mala suerte de quedarse sin munición en mitad de la batalla.

Por supuesto, todo es muy ecológico y las bolas de pintura que se disparan unos jugadores a otros son biodegradables y ecológicas. Realmente no son más que gelatina solidificada rellena de aceite vegetal y colorante alimenticio con un sabor amargo para que ningún animal las ingiera.

La toma del fuerte

La toma del fuerte, la toma del castillo o como se le quiera llamar, es otra modalidad de juego que se suele llevar a cabo en campos en los que hay un escenario montado. Un equipo se coloca en el interior de una edificación y tiene que defenderla del asedio de los contrarios. La edificación puede ser natural, en madera, o puede cualquier tipo de fortín elaborado con material militar.

Sin duda, una oportunidad para que el campo se transforme y se convierta en el escenario de guerra de un videojuego, en el que un grupo de irreductibles sufren el asedio del enemigo, sin dar su brazo a torcer.

Un juego que no pasa de moda

Imagina un escenario natural y en un árbol o roca situado más o menos en el centro, un pañuelo colgado o una bandera clavada. En una versión divertida y diferente del juego del pañuelo, ambos equipos lucharán por alcanzar el objetivo y llevarlo a su base. Pero siempre cuidando de cubrirse bien tras las rocas o en el interior de una zanja, para esquivar los poderosos bolazos de los rivales, pero sin embargo amigos.

Y lo bueno de jugar a paintball en un entorno así es que las pausas son tan relajantes que el tiempo se va en un suspiro. Al acabar la partida, muchas personas optan por comer o tomar un tentempié en algún merendero de la zona cuando el tiempo así lo permite, disfrutando de un completo día de campo.

Los más jóvenes también se divierten

No es raro que los más jóvenes quieran emular a los adultos y deseen jugar a paintball, pero nos encontramos con el problema de que las marcadoras no pueden manejarlas menores de catorce años. Pero para eso también hay solución y se puede jugar con láser. Esta modalidad es muy similar al paintball clásico, solo que en lugar de lanzar bolas de pintura las pistolas lanzan rayos infrarrojos que al dar en el equipamiento especial que se lleva puesto hace que la propia arma nos avise de que hemos sido impactados y de que estamos eliminados.

No son necesarias protecciones ya que es un juego seguro al 100% y la partida dura en torno a las tres horas. Una manera distinta y muy divertida de celebrar por ejemplo, el cumpleaños de un niño o niña junto a todos sus amigos, en plena naturaleza.

Es una forma de jugar que también prefieren algunos adultos, ya que los bolazos del paintball, hay que admitirlo, duelen y no todo el mundo está dispuesto a soportarlo J.

En definitiva, una tarde en un campo de paintball es una alternativa más de ocio al aire libre junto a los amigos que se puede combinar con una comida o merienda al aire libre haciendo quizás alguna pequeña ruta de senderismo para conocer mejor los alrededores de Madrid, una comunidad que no deja de sorprendernos por la diversidad de sus paisajes y la gran oferta de ocio que posee.

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